Si bien es cierto que es triste la muerte de una relación… que indudablemente se pasa por un período de duelo… también debe aceptarse que es infinitamente liberador tanto para el que no amaba… como para el que no era amado… independientemente de quién haya iniciado el proceso… cuando entre una pareja el sentimiento de amor no es mutuo… es ridículo desear mantenerla unida… así como culpar al otro por dejar de amarnos… es algo sobre lo que no se tiene control… se siente… cree sentirse… o no.
Esta liberación para quien no amaba y deseaba marcharse no tiene secuelas… obtuvo lo que deseaba y eso le hace feliz… pero quien amaba y no deseaba la ruptura… debe entender que no le resultaba beneficioso mantener a su lado a la fuerza… a una persona que no quería permanecer allí o que tal vez ya estaba pensando en alguien más.
Para superar el luto emocional es necesario aceptar que sufrir por quien se marchó… bien sea solo o con otra persona… es tanto como irrespetarse a si mismo… sobre todo por continuar desperdiciando sentimientos sean cuales sean… de amor u odio… en alguien que no los merecía ni los valoró.
Es comprensible que después de vivir cierto tiempo atados a una misma piel… se haga difícil visualizar y realizar la vida sin esa dependencia… aún cuando el peso (económicamente hablando) de la familia… haya recaído desde antes sobre nosotros… el hecho de no tener la presencia de la pareja dentro y fuera de la casa… se siente raro por un tiempo.
Toca buscar aire fresco que llene nuestros pulmones… que se vaya colando por cada poro y un día… no muy lejano… notamos que el verdadero aire puro está dentro de uno mismo… lo compartimos con ese gran tesoro que representan nuestros hijos… la familia que nos ama y de allí en adelante el control es nuestro.
Acercarnos a nuestros familiares… dar y recibir de ellos el afecto que tal vez estemos extrañando… contribuye mucho a dejar de lado todo ese resentimiento que algunos acumulan después de una fallida relación.
Puede que al iniciar el proceso de continuar con nuestra vida… ya sin la sombra de la anterior pareja… nos enamoremos de alguien que no nos corresponda… de sucedernos… no nos hagamos reproches… no hay nada de malo en nosotros… es sólo que el amor no eligió anidar en el corazón de esa otra persona.
Probablemente conozcamos a alguien que se enamore de nosotros y no logremos amarle… en este caso… debemos sentirnos honrados porque el amor tocó a su puerta… aunque dulcemente rechacemos el regalo que no podemos devolverle… si nos enamoramos de alguien y esa persona también se enamora de nosotros… pero no era amor… porque elige irse nuevamente… no podemos reclamarle ni culparlo… sólo dejarlo ir… porque cuando del amor se trata… siempre hay una poderosa razón y un significado para todo lo que sucede.
Con el amor… lo único que realmente podemos hacer es aceptarlo de buen grado… con todo su misterio!… darle la bienvenida cuando entra a nuestra vida… sentir cómo nos va llenando hasta derramarse completamente y buscar la manera de compartirlo con los demás… corresponderle a quien lo trajo a nuestra vida… entregarlo a otros que sean pobres de espíritu y ofrecerlo alrededor del mundo… en todas las formas que podamos o conozcamos.
Cuando se ha estado mucho tiempo sin amar… se tiene la tendencia a cometer el error de entender el amor únicamente como una necesidad… de ver los corazones como un lugar vacío que necesita urgentemente ser llenado con amor… en lugar de comprender que ese sentimiento debe generarse allí… en los propios corazones y fluir desde ellos hacía los demás.
El amor que nace entre una pareja tiene su propio tiempo… sus propias estaciones y sus propias razones para ir y venir… esa búsqueda desesperada de alguien a quien amar o quien nos ame… siempre acaba en decepciones… porque él aparecerá cuando tiene que aparecer… ni un minuto antes ni después… cualquier intento de nuestra parte para acelerar el tiempo del amor es infructuoso… al amor no podemos sobornarlo… coaccionarlo… forzarlo… motivarlo o insistirle para que se quede permanentemente dentro de nosotros… sólo podemos abrazarlo cuando llega sorpresivamente y compartirlo con quien nos ama.
Si no era real y decide abandonar nuestro corazón o el de aquel que decía amarnos… no hay nada que podamos o debamos hacer al respecto y en ese momento… el amor es y siempre será un misterio… un enigma.
Alegrémonos de que haya llegado plácida o intespentivamente en algún momento a nuestra vida y si fue sólo un espejismo… mantengamos nuestro corazón abierto… para que pueda entrar cuando aparezca de nuevo… lo que puede suceder en cualquier instante o lugar.
Blog: Sin Comas… Ni Versos
Tema: El Amor tiene su tiempo



